La toxicidad de la tecnología en la educación

El acceso de los niños a las nuevas tecnologías es un tema muy discutido por madres, padres, expertos y hasta algún espontáneo interviene en la discusión. ¿Hasta qué punto debemos integrar ordenadores, teléfonos, wearables, y demás dispositivos en la vida de un niño, y a partir de qué edad? Yo ni soy experto, ni padre (espero que por poco tiempo) pero a diario veo en mi generación síntomas preocupantes de esa sobreexposición a la tecnología. Aquí os cuento mi visión de la toxicidad de la tecnología en la educación de los niños.

Para bien o para mal me ha tocado trabajar en el sector de las nuevas tecnologías: desarrollo de software, startups, emprendedores, innovación y otras historias para contar en otro post 😉 En este sector se encuentran las personas más relacionadas con la innovación de nuevas tecnologías. Personas  al tanto de las últimas noticias en las redes, creando ideas, desarrollando las aplicaciones y tecnologías que usaremos el día de mañana… y contemplo en esas mentes brillantes como se repiten ciertos patrones que sólo puedo achacar a esa sobreexposición a la tecnología. Yo también tengo algunos, y resulta preocupante ver que todo el mundo lo acepta (o lo ignora)

Las relaciones humanas se han visto reducidas dentro de las pantallas. Correos, chats, whatsapp, mensajes, … Si tenemos en cuenta que la comunicación no verbal representa más de la mitad de una conversación cara a cara, vemos que una conversación online deshumaniza la relación entre las partes, y por muchos emoticonos que le pongamos este hecho no va a cambiar. En una generación tan acostumbrada a la socialización online, las relaciones cara a cara se convierte en una costumbre tan poco practicada que se pierden las capacidades del diálogo, de expresividad emocional, de discurso improvisado y especialmente, de discusión. Sí, sí, de discusión. Porque discutir es un arte, donde el individuo expresa su disconformidad y sus diferencias a su manera, y aprende a tejer un puente entre su opinión y la opinión del otro hasta encontrarse o, al menos, entenderse.

Además, esa falta de comunicación cara a cara durante tantos años genera una falta de práctica y incluso de interés en el arte de hablar y expresarse, a mi entender ha generado muchos trastornos del habla: disfluencia, tartamudeo, presión del habla, mala dicción… ¿Soy el único con esa sensación o tu también lo percibes?

¿Has visto algún grupo de chavales de 10-15 años ultimamente? Quizás los has visto jugando, hablando, discutiendo, … ¿o los has visto a todos con su móvil en la mano, sin apartar la vista de la pantalla para mirar al otro? Si se convierten en meros consumidores de contenido online, ¿Cómo van a ser proactivos? De dónde van a sacar el ingenio o la creatividad para decidir por ellos mismos o proponerse metas en su vida? ¿Cómo se enfrentarán a la crisis existencial de su generación (que la tendrán) si sólo sabrán “buscarlo en internet”?

Estos síntomas son cada vez más visibles en la generación Millenial (la nuestra), y se dan en mayor medida en la generación Z.  Y tú, ¿cómo crees que afectará a nuestros hijos? Qué acceso a la tecnología quieres para ellos en su vida?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s