Regalos de reyes para niños y sociedad del consumo

Ya véis! Todo ha vuelto a la normalidad, cada pajarito a su nido y tengo más tiempo para volver a escribir en el blog y compartir con todos vosotros las experiencias que he ido acumulando a lo largo de estas navidades 🙂 En especial en este post quiero hablar sobre mi percepción en la tan tradicional entrega de regalos navideños con niños (reyes o papá Noel, caga tió u olentzero… Lo que cada uno viva)

Estas navidades he tenido la oportunidad de estar con niños de varias edades (en concreto de 12, 6 y 3 años) enfrentándome al dilema “qué regalarles para estas fechas” porque claro… Las tradiciones es lo que tienen, que las compartimos y transmitimos a los más pequeños (probablemente con el objetivo de que no se pierdan… O… Sencillamente por no perderlas nosotros.

El caso es que me encontré con una niña de 12 años que tenía mucha ilusión por el intercambio de regalos, eso si, ya no creía en la magia de la Navidad. Lo cual me hizo plantearme si era una pena o no… Puesto que ese toque mágico es algo clave en esas fechas. Sin embargo, ella solamente estaba consumiendo y viendo los regalos como algo que debía hacer. La cuestión es que tuvo muchos regalos: un disparador automático para su cámara, un trípode, una chaqueta (la que ella quería), una camiseta, un libro, unos pendientes, unos dulces franceses que le encantan, maquillaje… En fin… Justo después del intercambio de Papa Noel me di cuenta que ninguno de esos regalos era necesario para ella y durante el tiempo que estuvo conmigo pude observar que no había utilizado prácticamente ninguno de sus regalos. Y solamente pensaba en seguir acumulando objetos y en seguir consumiendo durante el tiempo que estuvo conmigo (sus vacaciones)… Me daba pena pero pude ver un claro reflejo de nuestra sociedad: vivir rápido, experimentar rápido y consumir con el único objetivo de tener más.

El caso de los dos más pequeños fué diferente… Al abrir sus regalos el mayor de 6 años dijo “yo solo tengo 3 regalos” algo que dejó a todos atónitos porque nos dijo “no estoy satisfecho” su madre le respondió que era más que suficiente de manera que rápidamente entendió que si comentario no había sido adecuado… Sus tres regalos fueron: el cuerpo humano (que no tocó ni una pieza), una canasta con la que jugó 20 minutos y… El juego magia borrás (no se molestó en aprender trucos pero la varita mágica ni la soltó). Esto me llevo a pensar en… Si ya no estaba satisfecho… ¿Cuándo lo estaría? O, por el contrario, ¿estaba ya condenado a no estar nunca satisfecho materialmente?

La más pequeña de todos fué la gran sorpresa (a mi entender) abrió regalos y todos le parecían estupendos (tanto los de ella como los de su hermano de 6 años). Jugó a todo: montó el cuerpo humano, inventó varitas a falta de que su hermano le prestara la suya, hizo magia a toda la familia, jugó a Basket y con sus 3 regalos disfrutó cada momento: bailó con una cinta de bailarina, hizo fotos con su cámara para niños y… Utilizó su cuenta cuentos.

Ver las reacciones de los 3 niños en reyes me ha hecho reflexionar sobre si estamos o no condenados a vivir insatisfechos en esta sociedad de consumo y… Sobre lo que podemos hacer para no dejar que nuestros hijos se conviertan en esclavos de un sistema que no les hará felices…

¿Y vosotros? ¿Qué habéis observado esta Navidad?

Un abrazo!!

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