Mi parto: contracciones, dilatación y…

Hola!!! Sí… lo sé… hace muchísimo que no escribo nada y la verdad es que el peque me tiene dándolo todo 🙂 pero… me quedaba por explicaros mi parto, porque el 19 de octubre llegó ese tan esperado momento en el que una etapa llega a su fin para comenzar otra. No sabía qué esperar, durante todo mi embarazo había visto un montón de vídeos de partos, había leído mil y una experiencias y estaba entre el miedo de la incertidumbre y el desconocimiento de cómo me iría. Sería un parto corto? Largo? Acabaría en cesárea? Me daría cuenta que estaba de parto? En fin… millones de dudas! Pero llegó el esperado día y quería contaros cómo fue mi experiencia de parto por si a alguna le sirve, le inspira o… qué se yo! (que me apetece compartirlo!)

Días antes del parto!!

 

Inicio: contracciones suaves
Pues bien, como os decía el 19 de octubre empecé el día con dolores como de regla, estos iba y venían cada aproximadamente 5 minutos (me puse a calcularlo una vez me di cuenta que ya llevaba como una hora con molestias tipo regla) y empecé a anotar cada cuanto sentía el dolor. Avisé al papá y a la familia diciendo que cada 5 minutos aprox sentía un dolor, pero vamos, que faltándome todavía dos semanas para salir de cuentas no creía yo que fueran a ser contracciones de parto. De todos modos el futuro papá salió del trabajo a medio día para estar conmigo por si acaso, él tampoco sabía cómo sería todo y quería estar a mi lado en todo momento. Pero vamos… nada más allá. Me dormí la siesta después de comer y después de la siesta siguieron esos pequeños dolorcillos.
A por ellas: ritual en marcha
Le comenté al futuro papi que sería buena idea intentar “provocar” el parto ¿provocar el parto? pues sí!!! llevaba todo el día así, me sentía horriblemente pesada y las dos noches anteriores ya no había podido dormir (me despertaba, caminaba por casa y le decía a mi bebé: aquí ya no cabemos los dos) 🙂 así que… ni cortos ni perezosos decidimos poner en marcha todas las creencias y rumores sobre cómo acelerar el proceso: cocinamos chocolate caliente (ya que estábamos hice churros caseros para acompañar) y nos pusimos a bailar como si no hubiera mañana. Yo esperaba que el efecto surgiera al momento tipo: choco + baile = corre al hospital jajaja pero no, nada de eso, todavía nos dio tiempo a ir al dentista. Al papá le iban a sacar la muela del juicio ese mismo día pero…  en cuanto vio la aguja dijo “mi mujer se va a poner de parto” así que el dentista le dijo “vale, ven cuando quieras que todavía vas a acordarte de mi cuando nazca tu hijo” jajaja así que se salió con la suya!! Evitó la intervención y tan contentos decidimos ir a casa de mi hermano y mi cuñada.
De camino al dentista noté contracciones más fuertes (hoy reconozco que eran contracciones pero en aquel entonces decía “dolores”) así que el papá me dijo que llamara a la matrona. Y llamé (después de renegar un poco), la verdad que me daba vergüenza decirle que estaba con dolores y que igual era parto que igual no. Qué le iba a decir yo a la matrona? Si no tenía ni idea de lo que me estaba pasando! De si iba en serio, si eran normales las molestias… no quería ser una loca madre primeriza que dice que tiene dolor a la primera de cambio). Así que llamé, le dije que tenía dolores pero que creía que podía aguantar. Así que su recomendación fue: tomate un ibuprofeno a ver si se pasa. Date un baño (en su defecto ducha) a ver si se pasan las contracciones, cena e intenta dormir. Si mañana sigues así vente al hospital por la mañana y te ponemos en monitores a ver qué tal.
Ai mi madre!!!
Al salir del dentista fue cuando realmente noté una señora contracción. Me paré ahí mismo pero en cuestión de minutos había desaparecido! Claro… eso de que son cada 5 minutos y duran segundos… pues bien, a partir de ahí la cosa se hizo más intensa, por fin! Desde las 8 de la mañana que estaba con contracciones leves… a las 8 de la tarde empezaron a dar guerra de verdad! Llegamos a casa de mi hermano como pudimos y al entrar… me vieron la cara y su recomendación inmediata fue: ves al hospital ya!!. Yo igualmente, pensaba que no era para tanto, pero aún y así me convencieron para llamar a la matrona de nuevo. Le dije que me dolía bastante y que la familia me estaba presionando para ir al hospital, pero que yo creía que aguantaba el dolor. Así que me dijo lo mismo: haz lo que te he dicho y ya me vas diciendo cómo vas.
Vuelta a casa: 5 minutos que fueron 40
Salimos de casa de mi hermano y mi cuñada hacia la nuestra y el trayecto de 5 minutos se convirtieron en 40. Cada 5 minutos estaba parada agarrada al papá y con ojos llorosos, la verdad, nunca lo había pasado tan mal y con tanto dolor. Pero estaba dispuesta a llegar a casa y hacer lo que la matrona me había dicho. Así que después de 40 minutos con contracciones cada 3 minutos (casi de 1 minuto de largas) llegue a casa. El papá se hizo un Frankfurt y empezó a hacer la maleta del hospital ,  vamos, a meter las cosillas que nos faltaban porque teníamos casi todo hecho. Yo mientras fui a la ducha y… entre dolor y dolor… vomité todo el chocolate que habíamos tomado a media mañana. Vamos… era un cromo, un barrigón que no me veía los pies, hinchada, dolorida y… vomitado en mi misma en pelota picada en la ducha… fue en ese momento cuando decidí ir al hospital, sin pensarlo más. Si me tenían que devolver a casa que lo hicieran, si tenía que quedar como una primeriza histérica pues esa sería mi historia pero no me aguantaba el dolor.
Así que agarramos todo el equipaje preparados para afrontar unos días en el hospital y salimos a la calle! Cruzamos la acera y el papa pidió un taxi. Aiiii ese momento es de película total!! Subes al taxi, cargas tus cosas y dicen… al hospital!! Y ahí estaba yo, sentada, detrás, con unas molestias inmensas, se me hizo eterno el trayecto y la verdad que pensaba… ai madre! Que lleguemos ya! A ver si voy a romper aguas aquí mismo! Pero nada… me dio tiempo a llegar al hospital, rellenar documentos y hacer el ingreso. La verdad que yo no tenía todas conmigo. Pensaba que me iban a de ir que me fuera a casa o… qué se yo! Pensaba, sobre todo, que no iba a parir ese día! Que faltaban dos semanas! Así que nada, nos llevaron a la habitación y ahí yo seguía preguntando “pero como sabes que voy a parir?” Y la enfermera me dijo “porque tienes contracciones” voilá!!! Las famosas contracciones! Que dolor!!! En la ducha ya sentía que me iba a partir (literalmente) en dos, notaba como mi bebe se iba encajando y como apretaba para salir al mundo! Una sensación indescriptible e indescriptiblemente dolorosa 🙂 pero al mismo tiempo la más emocionante y esperada de mi vida. La cosa, es que me dijo la enfermera: ponte el camisón y ahí estaba yo, buscando mi camisón de parto, cuantas veces me había imaginado con el! Y ahí estaba yo! Poniéndomelo! Por fin! Me iban a bajar a dilatación.
Llegamos a las 00:00 al hospital y a dilatación llegaría a eso de las 00:30. Me tocaron y estaba de 3cm! La matrona, nunca la olvidare! Me felicito por haber aguantado tanto y me dijo que siendo primeriza tenía mucho mérito! (me sentí orgullosa jajaja) Además después de mis dos llamadas ya me estaba esperando en el hospital 🙂 el papá se visitó de verde y ya ni se separó de mi 🙂 las contracciones eran cada vez más fuertes así que la matrona mandó al anestesista, que me puso la epidural. Vino, me la puso y a partir de ahí… a esperar! Todo iba bastante mejor, la epidural no me había sentado mal, y aunque doloroso el proceso creo que mucho mejor que vivir las contracciones hasta dilatar los 10 cm 🙂 así que ahí seguía yo! Sin creerme que iba a dar a luz, sin creer que te iba a ver la cara, que te iba a conocer… mi amor… tanto te había esperado que no me lo podía creer. El papá me preguntaba: llamo a tu padre? Y yo le decía… espera! A ver si no voy a ponerme de parto! Pero si ya estaba con la epidural puesta! Así que… dilate 5 cm, se rompió La Bolsa de agua y seguí dilatando. Y cuando quise darme cuenta ya estábamos preparados para el expulsivo. Eso sí, antes de eso ya se asomaron todos, mi suegra incluida, que se presentó al parto tan campante 🙂 cómo se lo iba a perder siendo médico!! Y te vieron el pelo… que miedo tenía a verte salir! Que miedo!! Así que no apretaba bien, y tú, pobrecito mío, esperando salir y empujando… menudo esfuerzo!!
En el próximo post os cuento el expulsivo!!

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